Apendicitis

Apendicitis
La apendicitis es una inflamación del apéndice, una bolsa en forma de dedo que se proyecta desde el colon en el lado inferior derecho del abdomen.
¿Cuáles son sus síntomas?
El primer síntoma de una apendicitis es, a menudo, dolor en la región inferior derecha del abdomen, donde se sitúan el ciego y el apéndice. Al principio, este dolor puede ser leve y más difuso, e incluso percibirse en otras zonas (alrededor del ombligo). Luego se torna más intenso y agudo y se dirige hacia el cuadrante inferior derecho.
Inicialmente puede asociarse otros síntomas como:
Falta de apetito.
Fiebre.
Náuseas y vómitos.
Más tarde, pueden aparecer fiebre alta con escalofríos y dolor muy intenso a nivel abdominal.
Hay que destacar que estos síntomas tan característicos no se dan en niños menores de tres años y lactantes, lo que dificulta su diagnóstico en esos casos, unido a que la apendicitis aguda se desarrolla muy rápidamente y a la escasa información que expresan estos pacientes. En los ancianos, la apendicitis aguda es también un proceso grave, con riesgo elevado de muerte. En este colectivo, la sintomatología de la apendicitis no es muy clara y retrasa el diagnóstico.
Causas
La causa probable de la apendicitis es una obstrucción en el recubrimiento del apéndice que da como resultado una infección. Las bacterias se multiplican rápidamente y hacen que el apéndice se inflame, se hinche y se llene de pus. Si no se trata inmediatamente, el apéndice puede romperse.
Apendicitis aguda
La apendicitis aguda es un caso grave y repentino de apendicitis. Los síntomas tienden a desarrollarse rápidamente en el transcurso de 1 o 2 días.
Requiere tratamiento médico inmediato. Si no se trata, puede provocar la ruptura del apéndice. Esta puede ser una complicación grave e incluso mortal.
La apendicitis aguda es más común que la apendicitis crónica.
Apendicitis crónica
La apendicitis crónica es menos común que la apendicitis aguda. En casos crónicos de apendicitis, los síntomas pueden ser relativamente leves. Pueden desaparecer antes de volver a aparecer durante un período de semanas, meses o incluso años.
Este tipo de apendicitis puede ser difícil de diagnosticar. A veces, no se diagnostica hasta que se ha convertido en apendicitis aguda.
La apendicitis crónica puede ser peligrosa.
¿Cómo se diagnostica la apendicitis?
Los síntomas de la apendicitis pueden ser muy parecidos a los de otros problemas médicos (como los cálculos renales (o piedras en el riñón), la neumonía, o las infecciones de orina ). Por eso, hacer un diagnóstico de apendicitis puede ser un desafío para los médicos.
Para confirmar o descartar una apendicitis, el médico explorará el abdomen (o vientre) del niño para detectar signos de dolor o áreas dolorosas a la palpación. El médico también pedirá análisis de sangre y de orina. A algunos niños también les hacen una radiografía de abdomen y de pecho, y/o una ecografía o una tomografía axial computada (TAC) de la zona abdominal.
Es posible que el equipo médico que lleva a su hijo le pida que deje de darle alimentos y bebidas. Es la forma de prepararlo por si lo tuvieran que operar.
Para ayudar a diagnosticar la apendicitis, es probable que el médico tome nota de los antecedentes de tus signos y síntomas, y examine tu abdomen.
Las pruebas y procedimientos que se usan para diagnosticar la apendicitis comprenden:
Exploración física para evaluar el dolor. El médico puede aplicar una presión suave sobre la zona dolorida. Cuando la presión se libera repentinamente, el dolor de la apendicitis a menudo empeorará, lo que indica que el peritoneo adyacente está inflamado.
El médico también puede buscar rigidez abdominal y una tendencia a endurecer los músculos abdominales en respuesta a la presión sobre el apéndice inflamado (protección).
El médico puede usar un guante lubricado para examinar el recto inferior (tacto rectal). A las mujeres en edad fértil se les puede indicar un examen pélvico para detectar posibles problemas ginecológicos que podrían estar provocando el dolor.
Análisis de sangre. Esto le permite al médico verificar si hay un número elevado de glóbulos blancos, lo que puede indicar una infección.
Análisis de orina. Es posible que el médico te pida un análisis de orina para asegurarse de que la causa del dolor no es una infección de las vías urinarias o un cálculo renal.
Pruebas de diagnóstico por imágenes. El médico también puede recomendar una radiografía abdominal, una ecografía abdominal, una tomografía computarizada o una resonancia magnética para ayudar a confirmar la apendicitis o encontrar otras causas del dolor.
Tratamiento
La mayoría de las veces, un cirujano extirpará el apéndice tan pronto como se realice el diagnóstico.
Si una tomografía computarizada muestra que usted tiene un absceso, lo pueden tratar primero con antibióticos. A usted le extirparán el apéndice después de que la infección y la inflamación hayan desaparecido.
Los exámenes utilizados para diagnosticar la apendicitis no son perfectos. En consecuencia, la operación puede mostrar que su apéndice está normal. En este caso, el cirujano extirpará su apéndice y hará una exploración en el resto del abdomen para buscar otras causas del dolor.
Complicaciones
La apendicitis puede causar complicaciones graves, por ejemplo:
La perforación del apéndice. Esto puede causar que la infección se esparza por el abdomen (peritonitis). Esta enfermedad puede poner en riesgo la vida y es necesario hacer una cirugía de inmediato para extraer el apéndice y limpiar la cavidad abdominal.
Una acumulación de pus que se forma en el abdomen. Si el apéndice se revienta, es posible que se cree una acumulación de infección (absceso). En la mayoría de los casos, el cirujano drena el absceso introduciendo un tubo a través de la pared abdominal hasta el absceso. El tubo se deja colocado durante aproximadamente dos semanas y el paciente recibe antibióticos para combatir la infección.
Una vez que se elimina la infección, se hace una cirugía para extraer el apéndice. En algunos casos, se drena el absceso y el apéndice se extrae de inmediato.
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